Croacia

Al lado tiene jugadores de mucha calidad que en la primera fase consiguieron elevar a Croacia hasta el pedestal de las favoritas. Y, ante Dinamarca, el equipo de Zlatko Dalic era favorito. Pero todo comenzó al revés para Croacia, que en el segundo minuto encajó el primer gol. La única novedad en la alineación de Dinamarca, el lateral izquierdo Jonas Knudsen, hizo un saque de banda tremendo que acabó rematando Mathias Jorgesen al fondo de la red de Danijel Subasic.

Fue un palo que duró muy poco, porque en dos minutos Croacia arregló el desaguisado gracias al estreno de Mario Mandzukic en la competición. El jugador del Juventus recogió un rebote dentro del área pequeña y, con mucho oportunismo, empató el duelo. Entonces comenzó otra pelea, la del gobierno del centro del campo que no ganó nadie.
Camisetas oficiales, equipaciones completas, botas de fútbol, chandals, sudaderas y chaquetas.
Los dos protagonistas, Modric y Eriksen, apenas fueron capaces de ofrecer alguna pincelada de su buen fútbol, aunque el danés fue quien más cerca estuvo de marcar con un pase envenenado que golpeó en la escuadra derecha de la portería de Subasic. Aunque Croacia dominaba el cuero casi por completo, los daneses se atrevieron con otra ocasión, esta vez de Martin Braithwaite, que se encontró con Subasic en un mano a mano.
Enfrente, los hombres de Dalic apenas respondieron con un disparo lejano de Ivan Rakitic y con un cabezazo de Dejan Lovren tras un saque de falta envenenado de Modric. Croacia, en el mismo escenario que derrotó a Argentina, el Nizhny Novgorod Stadium, y con la misma alineación, esperaba una segunda parte similar a la que disfrutó no hace mucho para dejar casi eliminado al equipo de Messi. La magia, en esta ocasión, no surgió.

El técnico Age Hareide ascó al campo al centrocampista Lasse Schone y el partido se embotelló. De repente, se hizo la oscuridad. Había poca luz, pero está se apagó por completo. Nadie era capaz de generar nada. Modric y Eriksen fueron anulados y el partido se convirtió en un tostón que nadie era capaz de controlar. Las historias de las generaciones pasadas comenzaban a ser hasta amenas para el público, que, a falta de fútbol, dedicó su tiempo a animar al país organizador, a hacer la ola y a poner las linternas del teléfono móvil para generar un efecto luminoso vistoso.
Encuentra zapatillas y botas de fútbol baratas:Magista, Mercurial superfly, Tiempo.
El tiempo fue pasando y sólo una genialidad podía provocar el desempate. A falta de fútbol, las individualidades eran la esperanza para mover un marcador que parecía momificado. Sólo se vieron dos tiros a puerta, uno por cada equipo, y ambos inocentes. Lo intentaron sin éxito Nicolai Jorgensen y Ante Rebic. No hubo más. Croacia no deslumbró y defraudó. Dinamarca hizo su trabajo y la prórroga hizo acto de presencia.
En ella, el cuadro escandinavo dio un paso hacia delante y dio algún pequeño susto con un disparo lejano de Schone que respondió Andrej Kramaric con un centro envenenado sin consecuencias. Con los jugadores agotados, los últimos quince minutos estaban destinados a ser un trámite para la prórroga. Y, entonces, la bombilla de Modric se encendió casi al final con un maravilloso pase a Ante Rabic, que encaró a Schmeichel y fue objeto de un penalti por parte de Mathias Jorgensen.