Real Madrid

El Leganés ha saboreado este sábado el punto que le hubiera dado la permanencia matemática en el Santiago Bernabéu en la jornada 35 (2-1). El conjunto pepinero fue incapaz de reeditar la proeza copera ante el Real Madrid y en esta ocasión fue por cuestión de centímetros, tanto en los fueras de juego protestados en los goles de Bale y Mayoral como en las ocasiones repelidas por una madera enemiga.
Asier Garitano no se guardó nada en la recámara para el feudo blanco y quiso alcanzar su meta por su propio pie frente a un Madrid con su cara ‘B’ y con la mente puesta en la ‘Champions’. Los visitantes fueron capaces de llevar el peso del juego, pero la pegada blanca fue clave para propiciar un polémico 2-0 que fue imposible de levantar a pesar de las ocasiones.
El Lega volvía al escenario que le condujo en enero a la primera plana mundial con una gran oportunidad delante de obtener el premio de la salvación. Solo un punto bastaba para colocarse 13 puntos por encima de un Deportivo de La Coruña decimoctavo con únicamente cuatro choques por delante. La alineación de Zinedine Zidane, que solo repitió con Casemiroen el once respecto al que presentó frente al Bayern de Múnich en la cita previa, también invitaba al optimismo.
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Pero la ilusión se llevó un golpe de realidad a las primeras de cambio, cuando Bale aprovechó el arranque dubitativo de los visitantes para hacer el primero. El galés, aunque en posición adelantada, cazó de manera poco ortodoxa un rechace que entró llorando en la portería. Los leganenses pecaron en exceso de querer mimar el balón desde atrás y al mínimo fallo lo pagaron.
Desde este instante, el Leganés llevó el timón del juego a su antojo. Zaldúa se convirtió en pesadilla para Theo Hernández y llegó asiduamente a línea de fondo, aunque sin encontrar rematador claro. Fue Guerrero quien rozó el gol de la igualada en varias ocasiones, pero la falta de precisión en el remate y la madera jugaron del lado merengue en esta ocasión.
Apenas tuvieron presencia los locales en las inmediaciones del área rival. Incluso Amrabat se sacó un remate de la chistera que solamente impidió que entrara el travesaño, pero cuando los vigentes campeones ligueros hicieron acto de presencia fue para hacer daño. Primero una mala atajada de Cuéllar desencadenó un remate de Mayoral casi a puerta vacía que salvó Bustinza sobre la línea de gol y, más tarde, el delantero de Parla cerraría la primera mitad con un 2-0 ‘interruptus’. No faltó en el Bernabéu el show de Iglesias Villanueva, que tras conceder el tanto lo anuló por fuera de juego y más tarde se autocorrigió. En definitiva, otro gol para los de la capital y al túnel de vestuarios de manera directa.
El conjunto del sur de Madrid perdonó y lo pagó con sobrecoste. No obstante, no perdió sus cualidades de equipo compacto y aguerrido para exprimir sus opciones al máximo. La zaga del Real Madrid era una evidente prueba de circunstancias y quedó retratada con el 2-1 después de que Brasanac rematara sin oposición en el área pequeña.
De nuevo el Lega se lo creyó, buscó el empate hasta el final y se le volvió a escapar de las manos. Bustinza tuvo en sus botas la más clara de los segundos 45 minutos a balón parado con una muy buena estirada, pero Casilla acabó desviando a córner. Las oportunidades de gol siguieron llevando la firma pepinera y así murió el encuentro, que también dio que hablar. Y es que el colegiado se llevó el silbato a la boca cuando El Zhar armaba la pierna en la definitiva intentona leganense, acarreando numerosas protestas que trajeron consigo la expulsión de Gabriel Pires por irse de la lengua ya concluido el tiempo.
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Pese a no haber hecho los deberes esta jornada, los leganenses podrían celebrar este mismo domingo quedarse otro año más en Primera División. Para ello, el requisito único e imprescindible es que el Deportivo no venza al Barcelona.