Lewandoswki

Vamos a ver que jueguen Lucas y asensio ( es decir como termino ayer ) es de lo mas normal y creó que le gusta a zidane, ya decidio esto en el partido de vuelta de la supercopa y en muchos partidos contra el psg). 

otra cosa es eso de meter a isco con calzador en todo momento, cuando es un gran jugador con grandes cosas y otras peores, pero no es el jugador clave de este madrid, como nacho no era el central que nos querian vender , ni ceballos es ese crack , eso por ahora. 

al final el tema es que Modric y Kroos ayer jugaron muy alejados ( modric mas en la presion y Kroos con marcaje casi al hombre por muller ( asi lo hizo brasil ) y todo fué mas embarullado. 
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el madrid está sufriendo mas esta temporada , pero sigue de pie y el componente fisico le hace unos partidos muy duros, los rivales sufren y ellos . 

la jugada que me dices , lo que quieras, pero seguro que zidane no le dijo a Marcelo que estuviese en es posición, no que contra la juve subiese al final, etc, etc. 

como comentario Zidane se la jugo a la presión arriba ( en eso isco pues como que no y le salio bien, el segundo gol es eso, otras cosas sufrio mas.
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Los marcó todos y de todas las formas. Aquel joven delantero polaco, con el ‘9’ a la espalda y un apellido indescifrable por aquel entonces para gran parte del continente, celebró haciendo un cuatro con sus dedos ante una afición enfervorecida. Lo hizo pocos minutos después de que el reloj del Westfalen de Dortmund superase la hora de encuentro. Tiempo suficiente para que aquel fornido futbolista, sacado hacia tres años del Lech Poznan a cambio de cuatro millones y medio de euros, le hiciese sentir al Real Madrid el terror de una noche muy oscura. Fue en la tercera y última semifinal de José Mourinho al frente del equipo blanco. Una experiencia que curtió, sumado a la rabia e impotencia de los dos tropiezos anteriores ante FC Barcelona y Bayern de Múnich, al que, un lustro después de ese fatídico 4-1, oposita a su cuarta UEFA Champions League en los últimos cinco años.
Robert Lewandowski fue demasiado aquella noche de abril para Pepe y Raphael Varane -pues Sergio Ramos actuó de lateral-. Esa superioridad, a merced de los dos centrales madridistas que, a su lado, parecieron más cerca de su etapa juvenil que de su experimentadísima carrera –ya en aquellos tiempos- en la Copa de Europa, se reflejó en tres de los cuatro tantos del delantero polaco. El último, de penalti, por el centro de la portería defendida por Diego López, fue como un tiro en el pecho para el Madrid; que a pesar de igualar el partido justo antes del descanso no pudo remontar en los últimos 90 minutos en el Santiago Bernabéu, por mucho que Ramos insistió en parar los pies al de Varsovia por todas las artes; las cuales, en realidad, escapan a la retórica del propio fútbol.